La directora defiende su política de "cero imbéciles" tras el controvertido despido de Shia LaBeouf.
La decisión de Olivia Wilde de implementar una "política de cero imbéciles" en el set de su última película, "Don’t Worry Darling", ha sido objeto de debate desde que se conociera el despido de Shia LaBeouf del proyecto.
En una entrevista reciente, Wilde reveló que esta política surgió como una reacción a un consejo que consideró "terriblemente equivocado". Un director experimentado le había sugerido que mantuviera un ambiente tenso y conflictivo en el set para estimular la creatividad. Sin embargo, Wilde rechazó esta idea por completo.
"Creo que puede ser un instinto exclusivamente femenino decir: 'Mira, podemos ser cariñosos. Y podemos realizar múltiples tareas'", afirmó la directora. Wilde buscaba crear un ambiente de trabajo seguro y respetuoso, donde todos los miembros del equipo se sintieran valorados y cómodos.
La decisión de Wilde de reemplazar a LaBeouf por Harry Styles coincide con las acusaciones de abuso sexual y emocional presentadas por la exnovia del actor, FKA Twigs. La directora expresó su apoyo a Twigs y a otras víctimas de abuso, destacando la importancia de crear espacios libres de toxicidad en la industria del entretenimiento.